domingo, 29 de marzo de 2015

LITERATURA: POBRE MARIPOSA DE MÓNICA SOAVE

OBSESIÓN Y FORTALEZA


Soave editó su primer novela que se llama Pobre Mariposa que trata de cuatro generaciones de mujeres unidas por el parentesco y el destino, su autora dialogó con Baldosas Flojas y nos contó cómo se acercó a la literatura, los libros que la marcaron y la forma que tiene la escritura a los jóvenes.



Mi bisabuela se llamaba Remedios y tuvo una historia turbia, empiezo a leer en uno de los cuadernos de Celina. Su familia vivía en el barrio de San Telmo, cerca de la iglesia que levantaba sus torres rojizas y sus campanarios ya descascarados por ese entonces. Su madre había recibido, como herencia y de por vida, una invalidez de la cintura para abajo y sólo podía moverse o arrastrarse de la cama a un sillón vetusto, y de allí a la cama, según contaban.
Nunca se había casado con el padre de mi bisabuela Remedios, pero ellos juraban que sí habían contraído matrimonio en la iglesia de San Pedro Telmo.”
Este fragmento es de la novela Pobre Mariposa de la socióloga y escritora Mónica Soave que cuenta el destino de cuatro generaciones de mujeres unidas por el parentesco y su “mala” fortuna en el amor. En charla con Baldosas Flojas la autora cuenta sobre el libro, cómo se acerco a la literatura, la ventaja de la tecnología y lo importante de la imaginación.

¿Cómo se acercó a la literatura?
En la casa de mi infancia había bibliotecas en todas partes y mis padres eran ávidos lectores. Para mí, el mejor regalo era la revista Selecciones escolares y, luego, las colecciones de libros que mi papá me traía y que yo leía en el patio. Leía sin orden pero mucho y esto me permitía entrar a otros mundos, a otras realidades.

¿Qué libros la marcaron y la “ayudaron” a escribir?
Aunque escribía desde muy chica (no me recuerdo sin escribir) creo que lo que más influyó en mí fue el Boom latinoamericano de los años 60: El reino de este mundo de Carpentier, Pedro Páramo de Rulfo, el Vargas Llosa de Conversación en la catedral, claro que también García Márquez y Borges. Pero leer el cuento La continuidad de los parques de Cortázar me lanzó, literalmente, a la escritura.
¿De qué se trata Pobre Mariposa?
Las primeras líneas de lo que hoy es Pobre mariposa las escribí en el año 2000 por lo que estuve trabajando catorce años en esa novela. Soy un tanto obsesiva, como verán, y para nada ansiosa en el momento de publicar.
El texto tiene dos frentes. Por un lado, es la historia de cuatro mujeres de diferentes generaciones en Buenos Aires (el tema de la inmigración aparece también aquí), unidas por lazos de parentesco y, además, porque las cuatro parecen tener un destino común y marcado: la soledad después de sus hombres, el abandono pero, también, una extrema fortaleza. Por otro lado, la acción se desarrolla en la ciudad de Riga, en el presente y en un pasado que se vislumbra en los capítulos finales y que cierra, como en un círculo- o, al menos, eso es lo que intenté hacer- ambos frentes.
Lo que ha quedado escrito y que se transmite a través de unos cuadernos que uno de los personajes debe leer y analizar, permite el diálogo entre estas mujeres y la reconstrucción de una historia que, en un comienzo, se presenta fragmentada como en un mosaico.
¿Cuánto de paisaje externo e interno hay en la novela?
Es bastante difícil que nuestro propio paisaje interno no se deslice en la escritura. Yo diría que hay un 50 por ciento de cada uno.
¿Cree que los lugares que transita cada persona, marcan su estilo de vida y sus tiempos?
Seguramente. Los lugares por los que uno va andando te moldean, te educan, te modifican, te suman experiencias y marcan también tus tiempos.
¿Cómo se puede hacer para que los jóvenes se acerquen a la literatura?
Generando curiosidad, buscando elementos que contrarresten el menú de ofertas tecnológicas que tienen a su disposición. Acercándoles buena literatura, temas que sean de su interés, que estén bien encarados, con los que puedan sentirse identificados pero, sobre todo, que les ofrezcan placer y pasión.
¿En qué ayuda y perjudica la tecnología al arte?
Indudablemente, la tecnología hace más fácil el ingreso al mundo del arte (o a cualquier otro). Es posible recorrer museos virtualmente, leer libros, investigar, encadenar datos. Lo importante es generar el deseo de hacerlo.
¿Cree que a través de la literatura se puede generar conciencia o mostrar otra forma de vida?

La imaginación ofrece, sin lugar a dudas, distintas alternativas para el cambio y la literatura es un arma importantísima para acompañar esos cambios y generar conciencia. Con ella existe la posibilidad de encontrar otros modos de vivir y otras culturas, de “espiar” a través de diferentes ventanas que, seguramente, van a enriquecernos. 

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