lunes, 27 de agosto de 2012
RECUERDOS QUE ABREN VISIONES
domingo, 4 de abril de 2010
"Por tu padre, por mi pena"

Es imprescindible destacar que una obra que se dedica íntegramente a poner de soslayo las ruindades y secretos de la vida tenga como escena la capilla de una iglesia donde se convoca a una misa para velar a un muerto. En la puesta “Por tu padre”, del brasileño Dib Carneiro Neto, (cuya versión original se titula: “Adivina quien vino a rezar”) el texto tiene como denominador común las reacciones que un hombre de treinta y largos años mantiene con un ex socio de su padre y su progenitor. Las conversaciones se vuelven intensas y ambos actores deben jugar con los estados de animo de sus personajes. El joven (Adrián Navarro) interpela y castiga a los demás por supuestas faltas que él no ha podido resolver y encuentra a otros culpables de su pesar. La vuelta a los escenarios porteños de Federico Luppi no podía haber sido de mejor forma: provoca, invade en terrenos que la moralidad burguesa detesta, critica, enseña y transpira teatro.
El director Miguel Cavia responde con ritmo a la extensión de las charlas. Vuelve a menudo a poner en tela de juicio el perdón y la hidalguía de los hombres. La cobardía de enfrentar un pasado lejano que la subjetividad hace carne en el presente merodea siempre el discurso de los actores así como la imposibilidad de decir en los momentos justos aquello que no se dice, se dice mal o tarde.
No es casualidad que en un momento, el sexo tome partida dentro de un espacio poco amable. La capilla es testigo de una discusión tan reveladora como lujuriosa que el muchacho no entenderá y los distintos personajes que Luppi interpreta tratarán de aclararle, aunque le retumben como pequeñas bombas en su cabeza.
“Por tu padre” puede sintetizarse en una magnifica frase del existencialista francés Jean Paul Sartre: “cada hombre es lo que hace con lo que hicieron con él”.

“Por tu padre”, de Dib Carneiro Neto.
Actúan: Federico Luppi y Adrián Navarro
Dirección: Miguel Cavia
Puede verse de miércoles a viernes a las 21. Sábados a las 20.30 y 22.30 y domingos a las 20.00. Multiteatro, Avenida Corrientes 1283, CABA.
jueves, 29 de enero de 2009
"¡Amigos, no hay amigos!", exclamó el filósofo
"«¡Amigos, no hay amigos». Más bien se confesará: sí hay amigos, pero es el error, la ilusión acerca de ti lo que los ha conducido a ti; y deben aprender a callar para seguir siendo amigos tuyos; pues casi siempre tales relaciones humanas estriban en que nunca se digan, ni siquiera se rocen, cierto par de cosas; pero en cuanto estas piedrecitas echan a rodar, la amistad va detrás y se rompe. ¿Hay hombres que no resultarán mortalmente heridos si se enterasen de lo que sus más íntimos amigos saben de ellos en el fondo?", pregunta el filosofo Friedrich Nietzsche, quien con una sinceridad absoluta marca algunas pautas, para nada convencionales, respecto de la amistad. “El último encuentro”, de Sándor Márai (novelista, ensayista y dramaturgo húngaro) corre por estos carriles. Dos preguntas. Dos amigos que compartieron más de la mitad de su vida juntos se reencuentran con el propósito de develar los secretos que se interponen entre ellos. Una cena, con charlas que recorren viejos tiempos, por senderos, a veces bifurcados, se adueña de la puesta dirigida por Gabriela Izcovich.
“El último encuentro”, que con sobrada experiencia interpretan Duilio Marzio, Fernando Heredia e Hilda Bernard, pone en discusión algunos convencionalismos relacionados con las traiciones y las fidelidades. Se arriesga a buscar una vuelta de tuerca más noble a un relación a menudo conflictiva, atada a circunstancias particulares muchas veces condicionantes.
La obra abre y cierra puertas, deja puntos suspensivos y atrapan las conversaciones profundas. Dos amigos y una vida por delante. Dos amigos y la muerte por delante. Nada más y nada menos...
Jimena Coultas.
Especial para Baldosas Flojas
“El último encuentro”, de Sándor Márai
Dirección: Gabriela Izcovich
Interpretes: Duilio Marzio, Fernando Heredia e Hilda Bernard
Teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062, Ciudad de Buenos Aires
Funciones: Jueves, viernes y sábados 21. Domingos 20.30
Entradas: Desde $ 65
Cómo se curan las heridas
El monólogo autobiográfico que elaboró Lucila Teste junto a Arià Clotet es un ir y venir de recuerdos, mezclas de frustraciones e impotencias, con los golpes bajos propios e inevitables del caso que cargan de sentimientos la puesta. Un manejo de los espacios que recrea paso a paso sus desventuras, pero que, no obstante, generan lugar a un halo finito, casi imperceptible, de esperanza que resultaría difícil de explicar en pocas líneas. Un bello poema de Juan Gelman recorre la obra con la mediación vocal de Cecilia Roth:
“...Con este poema no tomarás el poder, dicen...
Con estos versos no harás la revolución, dicen...
Ni con miles de versos harás la revolución, dicen...”

“HIJA de la dictadura argentina”. Monólogo autobiográfico, de Lucila Teste y Arià Clotet.
Dirección: Arià Clotet
Interprete: Lucila Teste
Sala Osvaldo Pugliese del Centro Cultural de la Cooperación, Avenida Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires
Funciones: Desde el viernes 30 de enero, 6, 13, 20 y 27 de febrero a las 21. Cinco únicas funciones.
Entradas: $ 30
Lucas Frioli
lunes, 26 de enero de 2009
Entrevista a Ingrid Pelicori: “El teatro es un lugar de resistencia”
Ingrid Pelicori habla con la pausa propia de la tranquilidad. Esa pausa, sin embargo, se irá desvaneciendo cuando el tema a explicar le resulte más o menos visceral. A mucha distancia, incluso, se percibe su amor incondicional al teatro y a casi todo lo que lo constituye. Participó en más de treinta obras. Es, además de actriz, psicóloga, egresada de la Universidad de Buenos Aires y traductora. Sus palabras fluyen casi a la par de sus razonamientos, vuelve a los temas de fondo todo el tiempo y no se pierde de la pregunta en cuestión.
Carlota, sin embargo, deambula con sus tragedias, va y viene, busca, pero poco encuentra. Es ilusa y demostrativa. “Es un personaje tan frágil, vulnerable y tan lleno de amor que no sabe donde ponerlo porque, además, ella ahoga a la gente. Pero este personaje muestra al mundo cómo es. Es un mundo muy poco receptivo a lo sensible, es un mundo duro, egoísta, con poca piedad, con poca compasión. Es una critica a nuestro mundo, a nuestra sociedad”, explica Pelicori sobre Carlota, la mujer que encarna en la obra “Grande y pequeño”, de Botho Strauss y que protagoniza junto a Horacio Roca.
Carlota parece un personaje particular, pero no lo es. Es decir, pueden encontrarse muchas mujeres con esas características.... ¿Qué piensa al respecto?
Sí. Con el público nos viene pasando mucho. Te dicen “soy yo, soy yo...” O te dicen: “Soy yo en una época” o “es mi tía”. Es que hay algo reconocible, pero hay algo reconocible a nivel universal. Esa necesidad de amor tan enorme que no se puede colmar. Ese huir de la soledad de una manera tan graciosa, patética y conmovedora a la vez es reconocible. La soledad es parte de nuestra condición. Todos queremos no estar solos y todos estamos solos. En este sentido, este personaje lo lleva como a un colmo, pero en ese colmo hay una verdad profunda de todas las personas...
¿Qué opinión le merece la dramaturgia de “Grande y pequeño”?
Es una obra que a mí me entusiasmó mucho por eso nos embarcamos en hacerla, de encontrarle una manera para hacerla porque en realidad la obra tiene muchos personajes y una protagonista. La protagonista sí, es el personaje que hago yo, los otros personajes en esta puesta están realizados por un solo actor que es Horacio Roca. Con el director Manolo Iedvabni se resolvió hacer todo con un único actor. Es, a la vez, un maestro de ceremonia, donde él mismo va creando los distintos espacios escénicos. Botho Strauss es un autor muy importante en Alemania, de los dramaturgos vivos, es, quizás, el más reconocido, se lo representa mucho en Alemania y en toda Europa. Por alguna extraña razón en Buenos Aires se lo ha conocido muy poco. Solamente se hizo antes una sola obra de él que se llamaba “El tiempo y la habitación” que también la dirigió Manuel Iedvabni. Es un autor muy importante, un gran autor que toca los grandes temas de la condición humana con gran profundidad, con gran humor, con ternura y mucha poesía. Además son personajes que para los actores es un placer poder realizar
Junto a Manuel Iedvabni participó ya en dos puestas: “Conversación en la casa Stein sobre el ausente Sr. Von Goethe”, de Peter Hacks y “La buena persona de Se-Chuan”, de Bertolt Brecht. “Con Manolo nos une una relación muy linda, hemos trabajado mucho y somos amigos. Él cree mucho en el actor, lo estimula y además sabe lo que quiere del
espectáculo, lo que quiere decir y lo que quiere provocar”, reflexiona quien con los años se encaminó como una de las mejores actrices a nivel nacional.
“Grande y pequeño” es difícil de clasificar. Se mezclan allí cuestiones existenciales y humoradas. La obra del alemán Botho Strauss provoca conforme a características propias de la comedia y del drama unidas, ensambladas con cuidado a veces y sin tanto reparo en otras. Ingrid Pelicori dice que “corresponde a la nueva dramaturgia en la que las cosas no son tan claras. La comedia, la tragedia, el drama. En esta hay humor, pero también hay un derrotero que también es conmovedor. Alguien que es una perdedora que va por la vida buscando el sentido, que no lo encuentra y, poco a poco, va enloqueciendo. O sea, también es duro, también habla de un mundo muy individualista, egoísta. Es una obra que tiene muchas resonancias, por muchos lugares y temas profundos, temas importantes de la condición humana.
¿Considera usted que el teatro es un espacio donde la critica al capitalismo y sus procesos de individualización son más firmes?
El teatro es un lugar de resistencia. Resistencia a ciertas cosas del capitalismo, por ejemplo, desinterés económico, más allá que exista un negocio en el teatro. Esta enorme cartelera de la que estamos orgullosos de Buenos Aires, muchas veces significa muy poca rentabilidad para las personas que lo hacen. A parte de eso, el teatro es un lugar de encuentro entre las personas, es un lugar donde con poco se puede producir, a veces, no hace falta una gran producción para hacer algo de calidad y donde este encuentro entre los humanos se produzca. El hecho teatral es una reunión entre personas donde todas juntas se ríen, llorar y celebran a la condición humana y eso, de por sí es una resistencia al capitalismo.
Si Ingrid Pelicori tendría que elegir una frase de la obra, aquélla que más la conmovió o mas la hizo pensar, optaría por: “Desde que conozco la preocupación no necesito ilusiones ni alegrías, la preocupación es capaz de llenar totalmente al hombre, la alegría nunca podrá conseguirlo...”
Lucas Frioli
Entrevista a Lucila Teste: “Me es difícil tomar distancia para analizar la dictadura”
Presentará en cinco únicas funciones su obra “Hija de la dictadura argentina”, en el Centro Cultural de la Cooperación. “Venir a Buenos Aires a hacer la obra cierra el círculo por el cual comenzó todo esto”, explica la actriz.
“Hija es mi homenaje personal a mis padres y, a los que como ellos, soñaban con un mundo mejor”, dice Lucila Teste, la actriz que se atrevió a llevar al teatro la historia que marcó su vida. Hija de desaparecidos durante la última dictadura militar, Teste armó y coordinó junto a Ariä Clotet la obra “Hija de la dictadura argentina” que ya se presentó en varias ocasiones en el ciclo “Teatro por la identidad” y que desde el 30 de enero hasta el 27 de febrero podrá verse todos los viernes a las 21 en el Centro Cultural de la Cooperación.
¿Sobre que trata “Hija de la dictadura...”, cómo surge y por qué?
Hija en un monólogo autobiográfico en el que narro, a través de pequeñas anécdotas, mi historia como hija de dos abogados desaparecidos durante la última dictadura militar argentina, en noviembre del 76. Surge a través de mi viaje a Barcelona, hace ya 8 años, y como una necesidad personal de enseñar a través de mi arte, que es el teatro, mi búsqueda personal.
¿Qué significa para vos hacer esta obra en Buenos Aires?
Venir a Buenos Aires a hacer la obra cierra el círculo por el cual comenzó todo esto. La pieza trabaja sobre la idea de ritual circular y comienza con mi viaje. Hacerla acá cierra ese viaje y da sentido a su razón de existir. Además de enfrentarme a mí misma, con las sensaciones más fuertes que la obra puede generar, por su cercanía con la herida, que considero aún abierta.
A casi 33 años del comienzo de la última y más cruel dictadura en la Argentina, ¿cómo la analizas desde afuera?
Me es difícil tomar distancia para analizar la dictadura, ya que soy una víctima directa de ella. La herida que ha dejado la dictadura sobre la sociedad argentina es muy difícil de digerir. La generación de los hijos somos parte de este proceso de recuperación. Y seguramente, nuestros hijos también lo serán.
¿Es esta una obra con un perfil basado en la puesta en tela de juicio de lo identitario?
No lo pone en tela de juicio. Pero sí explica mi búsqueda personal de mi propia identidad. Una historia, que quise compartir con el público.
Lucila Teste nació en Buenos Aires, en 1976. En 2000 se radicó en Barcelona, España, donde continuó su trabajo como actriz. En la distancia, lejos de esta tierra mezquina que sólo le ha convidado tragos amargos, pero que, sin embargo, no se resiste a resignar, perfeccionó sus estudios en danza contemporánea y se le animo al tango. Es, además, integrante de la “Asociación de Actores y Directores profesionales de Catalunya”, de la Asociación de mujeres creadoras “Projecte Vaca” y miembro-fundadora de la Compañía Entropia Zero, en la que participa como actriz y creadora de distintas puestas. La secuelas de la dictadura todavía le duelen, no obstante el teatro, parece, la libera de las ataduras que predestinaron su vida. Como muchos, Teste busca compartir el dolor.
¿Qué diferencias existen entre Barcelona y Buenos Aires a nivel teatral? En cuanto a espacios, actores, escuelas, obras...
Cuando voy a Buenos Aires y veo la cantidad de teatros que se han abierto en los últimos años, las salas llenas, y la gente recomendándote obras para ir a ver, reconozco que me da un poco de envidia, ya que a Barcelona le falta mucho para esto. La cultura del teatro en Buenos Aires ha tenido un resurgir increíble. Casi cualquier espacio es válido para montar una pequeña sala de teatro.
En Barcelona esto es más difícil. Sin embargo, se ven obras muy interesantes con influencias del teatro que se hace en el resto de Europa. En este sentido es vanguardista, y da lugar a la experimentación.
A nivel de escuela, el teatro en Argentina trabaja a partir de la creatividad del propio actor, y a veces se queda sólo en lo mental. En Barcelona, he aprendido a trabajar a partir del cuerpo y de las emociones que pasan a través de él, como un trabajo más físico, y para mí, más real. Creo que la combinación de ambos trabajos es lo interesante.
Lucas Frioli
martes, 21 de octubre de 2008
Boleros psicoanalizados
Unir a la psicología, la filosofía, el humor, el cine, los boleros, el amor, la esquizofrenia, la desgracia, la racionalidad y la irracionalidad en una misma pieza teatral sólo lo puede lograr una de las mentes más lucidas que tiene nuestro país, es decir, José Pablo Feinmann en su escrito "Sabor A Freud". Jorge Vigetti la eligió para representarla porque "andaba buscando una obra con este estilo, muchos se sorprenden que José haya escrito una comedia, pero justamente esta particularidad hace que tenga de todo o mejor dicho que no le falte nada"
¿Qué significa dirigir una obra de José Pablo Feinmann?
Cuando pensas en el se te viene a la cabeza el intelectual, el filosofo, el escritor, el amante de cine, el loco lindo, el gordo bueno, por ello todo esa capacidad esta reflejada en el texto, por suerte el otro día vino a la función y le encanto la puesta y eso, tanto a mi como a los actores, nos llena de satisfacción.
¿Cómo resumiría "Sabor a Freud"?
Es una comedia. Todo pasa en un consultorio donde hay un psicoanalista racional y una paciente esquizofrénica, que parece retrotraída, pero cuando se suelta es una cantante de boleros muy pasional, que hará de la sesión una cita, echando a los demás pacientes y haciendo que la sesión que debía durar 30 minutos dure tres horas. El consultorio se convierte en un lugar donde lo inconsciente se apodera de ambos.
La mujer se convierte en un terremoto que lleva la situación a lo que realmente les gustaría haber sido, a la década del cincuenta con boleros, recuerdos y el anhelo de ser estrellas de cine de esa época como Humphry Bogart e Ingrid Bergman.
Para que te des una idea de lo ambigua que es la obra, la paciente termina ayudando a resolver los conflictos al psicólogo que por su pasado no se animaba a bailar boleros como antes, ni siquiera se anima a cantarlos, ahí es donde afirmo que Feinnman agrega todo lo que sabe y le gusta.
¿Cómo fue el paso del texto a la obra y el manejo de los personajes por parte de los actores?
Esta obra tiene mucho texto por eso fue muy llevadera, igualmente los dos actores, Susana Fernández y Hugo Varelo estaban muy entusiasmados. Al principio hicimos ejercicios para ir llevándolo porque ambos actores debían interpretar dos personajes diferentes y disimiles entre ellos por eso era fundamental el entender bien de qué se trataba. La técnica que utilice fue el juego de cambiar personajes, cambiar roles, ellos estaban muy entusiasmados y eran como los alumnos aplicados, venían a los ensayos con más cosas sabidas de lo que se les pedía. Así seguimos hasta el final, la verdad que fue muy lindo el proceso, realmente jugamos y disfrutamos cada ensayo, era como unir acordes hasta que llegamos a la canción deseada. Además hay una puesta en acción que está a cargo de Soledad González, escenógrafa y vestuarista, en donde hay proyecciones sobre los actores, se muestra el inconsciente, las partes de las películas que van recordando ellos, es muy divertido.
¿Cómo es la devolución del publico?
Al termino de cada función la gente me viene a decir que le gusto, que se divirtió y que va a venir con un amigo o pariente que tiene alguna relación con estos personajes, vuelven y me vienen a presentar al que vino por primera vez a ver la obra
¿Qué cree que el público rescata de la obra?
Depende... algunos con el bolero, otros con la psicología, con el amor, la filosofía, el cine, la década del cincuenta o simplemente con la historia de dos personajes. Es muy amplia la propuesta pero se divierten y más temprano que tarde se quedan pensando en esto.
Darío Gunsberg
viernes, 17 de octubre de 2008
El fin justifica los medios
En el teatro Patio de Actores las obras que forman parte de este espectáculo son:
"La inquietud de la señora Goebbels" cuenta el drama de Magda Goebbels, la esposa del Ministro de propaganda Nazi, quien tuvo un amante judío.
"La convicción de Irma Grese" una joven enfermera alemana quien junto a Menguele rigió el destino de miles de personas en Auschwitz.
"El dilema de Geli Raudal" sobrina de Hitler, con quien sostuvo una relación amorosa que probablemente la condujera mas tarde al suicidio.
"Las mujeres de los nazis", trilogía de Héctor Levy-Daniel se puede ver todos los sábados a las 20 en Patio de Actores, Lerma 568, Ciudad de Buenos Aires
Jimena Coultas
martes, 12 de agosto de 2008
Cuando la felicidad depende de la billetera
La obra teatral "Miami" apunta a reflexionar sobre la década del 90´en la Argentina la cual realizó los sueños de algunos a costa de la miseria de muchos. La obra de Cynthia Edul, dirigida por Pompeyo Audivert y Andrés Mangone muestra con un lenguaje simple y divertido a una familia tipo de clase media que viaja a Miami por primera vez para sus vacaciones. La trama gira alrededor del dinero y como éste modificó sus costumbres. Con rutinas sencillas y personajes predecibles la obra interpretada por Luis Ziembrowsky, Gabriela Izcovich, Violeta Urtizberea, Agustín Labiaguerre y Ricardo Pelliza deja translucir los excesos producto de un sistema económico irreal y poco sustentable al igual que la capacidad de los personajes para mantener un equilibrio en una situación económica ficticia.
Teatro El Cubo, Zelaya 3053, Ciudad de Buenos Aires
Viernes y sábados 21 hs
Jimena Coultas



