Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de julio de 2012

POESÍA Y EVOLUCIÓN



En el marco del IV Festival Latinoamericano de poesía que se llevó a cabo entre el 20 y 27 de junio, Baldosas Flojas dialogó con Juano Villafañe, poeta, ensayista, periodista y  Director artístico del Centro Cultural de la Cooperación, sobre  poesía y los nuevos tiempos.





Contigo
Contigo bailaría una pieza lenta
Daría un paso
Una habilidad de mundo con recortes y alientos que se noten.
Daría la vuelta, la visita al frío de un ventanal donde se huye otra vez de aquella música que me colocaste a la mañana.
Con la pieza lenta que recorta el espacio, la edad de uno y el tiempo perdido.
Y bailaría lo lento con su forma: al giro dado, al paso de dos, la vida corta.
Bailaría lento contigo la pieza que se oblicua, que se inclina hacia el paso, al pasadizo, a los hoteles, los pasillos, los pasados.
No iría con mis pasos hacia ninguna parte, iría hacia la ida que provoca la vuelta.
Ya no hay tiempo para olvidar pasillos sobre los pasos cortos que van hacia la pieza.
Bailaría lento como decir: se escucha la música de calle, la visita y el humo que florece.
Entraría como se dice juntos sobre la misma pieza, en el mismo piso que se baila,
en la misma sala, en la misma madera que se pisa.
Lo contigo, lo lento es un decir.
Se canta con el cuerpo
Se ama con la ronda baja.
Esta poesía fue escrita por Juano Vilafañe que fue cofundador de las revistas de literatura Tientos y Diferencias (1979) y Mascaró (1983). En poesía ha publicado Poemas Anteriores, 1982; Visión Retrospectiva de la Botella, 1987; Una Leona Entra en el Mar, 2000 y 2005 y desde el año 2001 hasta la fecha tiene a su cargo la Dirección Artística de Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. En el marco del IV Festival de Poesía Latinoamericana habló con Baldosas Flojas y nos contó la importancia de la poesía y cómo sigue vigente.

¿Por qué es importante rescatar la poesía latinoamericana?
Porque permite reflexionar en el campo intelectual de lo poético literario cuestiones relacionadas con la época, con lo que significa la poesía en el mundo y su relación con el mundo, atendiendo a la gran riqueza que posee la poesía latinoamericana, por su gran diversidad. En su gran diversidad de tradiciones está también, su gran riqueza.
A mi siempre me gusta reconocer y comparar con Europa este tema del lenguaje. Porque para Europa, el lenguaje como tal es una traducción, mientras que para Latinoamérica es una reapropiación de una lengua que si bien, se nos impuso, la hemos ido reapropiando. O sea que la discusión de lo poético está muy asociada a esa lengua que se va recreando, muchas veces de manera consciente y otras tantas, no. Pero en general el aporte de lo poético, se filtra en los discursos todos de la comunicación.

¿Cómo ve la poesía actualmente? porque es un género muy difícil, al cual, hoy en día, pareciera que no se le tiene paciencia
Yo creo que, naturalmente, hay una dificultad que siempre tiene todo marco dentro de las elites. Yo participo de las elites, y creo en ellas, en el sentido de lo que implica la concentración de conocimiento y de producción, no? Además creo que hay fenómenos político-culturales que permiten cierta socialización de las élites. Y por otra parte te diría que es paradojal el momento actual, porque por un lado existen los núcleos concentrados sobre sí mismos, auto referenciados y por otro, yo creo que nunca ha existido en el país tanta expansión de lo poético, de la metáfora, de las imágenes, de la reapropiación de la palabra. O sea que el núcleo duro de la metáfora sigue, pero a su vez, también, se ha multiplicado. No porque haya existido una decisión el conjunto de la sociedad a propósito de lograrlo. Sino por las condiciones que se dan, tanto en el debate general de la vida  cultural y popular, como por lo que significa otro factor tan importante como el sistema virtual, que genera una comunicación y una multiplicación enorme de imágenes y metáforas. A veces desteritorializadas, pero con un grado alto de impacto, esto genera también cierta inflación literaria. O sea cada autor, se difunde, se edita, se publica, no existe quizás el campo de legitimidad tan particular que dio el formato papel, que tenía otras características.
Por eso yo creo que existe actualmente una gran difusión, ahora: en qué medida todo eso aparece en lo poético, desde el punto de vista de la tradición literaria, de la lírica, de las estéticas? Bueno, está por verse. Pero yo creo que es un momento muy interesante. O sea que se da en los campos más cerrados de la poética, pero a la vez se abren otros nuevos. Por distintos motivos hay una gran puja de las metáforas y de las imágenes en el país.

Lo bueno es que con esta difusión, con esta puja de metáforas e imágenes, se le está dando, de alguna manera una forma a la historia. Qué exista esta puja, es más que destacable ¿no?
Exactamente y además, si te fijás al interior de lo poético, la diversidad que se genera en el campo de lo poético- literario, es enorme. Eso es la gran riqueza. Hoy directamente estamos hablando de un canon imposible. De un canon que no alcanza a delimitarse con facilidad como pasó en otras épocas. Yo creo que eso es muy interesante, porque si bien en general genera un espacio muy enorme y muy diverso en las poéticas y en las micropoéticas, por otro lado, genera una gran riqueza. Generalmente los estados de socialización y distribución generan estos marcos, que a veces no son tan dominantes algunas poéticas, y todos se sienten de alguna manera poetas, aunque no tengan esa condición explicitada por alguna condición institucional, o decreto o resolución, pero existe un uso de la palabra, se democratiza el uso de la palabra, y ahí interviene lo poético. La condición de apropiarse del lenguaje. La poesía funciona en esa relación tan particular individual, existencial, profunda de uno mismo con la palabra y con el trabajo de la palabra. Pero el acontecimiento después de que transita por la vida, por los circuitos, por los editoriales, comienza a tener un estado público que muchas veces no está declarado. Es un momento cultural muy interesante en ese sentido, hay  que ver si después, esa riqueza multiplicada, queda abandonada o si se transforma en otra cosa, no?

miércoles, 4 de julio de 2012

INICIATIVA PARTICIPATIVA Y LITERARIA






La E del coihue infinito es una editorial que estimula a las personas a aprender a editar sus libros de manera independiente. Gero, participante de la misma, nos cuenta cómo se formaron y nos invita a participar.

La E del Coihue Infinito es un espacio de trabajo autogestivo en el que confluyen un grupo reducido pero no cerrado de personas. Dedicándose principalmente a la encuadernación artesanal. Está ubicado físicamente en el barrio de Villa Urquiza y todos los jueves entre las 15 y las 18 hs hacen talleres gráfico-encuadernísticos.
Gero es uno de los integrantes de La E del Coihue y  nos cuenta por qué surgió el proyecto, cómo trabajan, además de invitarnos a participar de los talleres para encuadernar nuestros libros que pueden ser de poesía, cuentos, relatos o simplemente vivencias que se nos ocurran.
¿Cómo surgió la idea de la editorial?
Surgió como necesidad de ganarnos la vida en compañía, queremos que el trabajo sea mucho más que ganarte la vida, estar con un compañero, tener una relación de amigo, de confianza, generamos un espacio sin jefes para poder decir lo que pensamos, opinar entre todos sobre cómo se están haciendo las cosas; sin lugar a dudas de que con compañeros podes hablar de la misma manera, vivir contentos y estar metido con todo en el trabajo día a día. Está la necesidad de mezclar conocimientos y así se fue gestando este proyecto.
También está el Jugarse por un proyecto independiente, al costado de lo tradicional
Esto un crecimiento personal que no se da en otros laburos, es una libertad fundamental, lo que  vivimos es mucho más de lo que pensamos en un principio. No nos parece menor el modo en el que se hacen las cosas por eso procuramos que a la hora de trabajar no haya órdenes ni jerarquías. Estas no son más que un mal innecesario productor de las grandes desigualdades y catástrofes que sufre el mundo en que vivimos.
¿Cuándo y cómo se realizan los talleres?
Todos los jueves entre las 15 y las 18 hs los talleres gráfico-encuadernísticos de La E del Coihue Infinito se encuentran a disposición del público en general y en particular. El taller  es abierto no es gratis ni es pago, no se hace ni se nace, no es si no se hace. Hay gorra pero nadie se la pone, está bueno que seamos muchos y que estemos apretados. No queremos ni nos hacemos, ni somos ni seremos.
La idea es que el que venga se cope con unas galles para compartir, con un libro para la biblioteca, con una frazada para mirar pelis o con una cazuelita de barro para los guisos. Estamos en Villa Urquiza al lado del C.B.C de Drago, cuando está lindo estamos ahí afuera y nos pueden ver, igual el contacto es delcoihueinfinito@gmail.com

Uno de los libros encuadernado en la editorial es  El invierno violeta de Señorita Merlin, también se puede bajar de su página que es http://laeinfinita.wordpress.com    

Tiempo que gira en mis ojos
Como la luna dónde vivo.
Corazones que andarán por ahí,
Robando flores para adornar su jardín.
me acuesto sobre el pasto
para escuchar como viene
tan calma, tan decididamente prisionera,
Puedo leer hasta tus metáforas mas
desquiciadas
en una noche en la que reinan ocasos
y no me asusto de nada
porque nada suele ser todo
y todo lo que en vos existe no es nada
un golpe en mi puerta obsequiándome el cielo

Si te interesa éste o algún otro ejemplar de la editorial,podés acercarte a la F.L.I.A. o mandar un mail a delcoihueinfinito@gmail.com.
También recibimos propuestas, compuestas, quejas,arvejas, saludos, amores y licores. No se hizo ni se hará el depósito que impone la ley. Se incentiva su reproducción total o parcial por cualquier medio, como así también su préstamo y/u obsequio.

La e d Coihue infinito será parte del 4 festival de Baldosas Flojas que se llevara a cabo el 15 de Julio en el Marquee, a las 20hs, Scalabrini Ortiz 666. Donde tocaran Simon Basta, Huestes de Baco y Percobarocho.



domingo, 4 de abril de 2010

Cuando se cree lo que se lee



Mariana Enríquez editó su nuevo libro de cuentos “Los peligros de fumar en la cama”. Doce relatos de “terror” basados en historias que bien pueden ser consideradas cotidianas y que ponen de relieve la excelente pluma de la autora.


La lectura necesita la imaginación. El lector puede tener idea de lo escrito gracias a su capacidad de crear los escenarios y climas que el texto propone. Y si encima la escritura refleja hechos que en algún punto pueden sucederle a cualquier mortal, las representaciones pueden asemejarse a una película contada. Así es la sensación de este nuevo libro de cuentos de Mariana Enríquez, “Los peligros de fumar en la cama”.

Los cuentos describen distintas historias que colocan al lector en una posición de suspenso perpetuo. Desde una mudanza a una casa con particular pasado como en el “Desentierro de Angelita” a la historia de ”La Virgen de la Tosquera “. En esta última narración, un grupo de amigas, quienes suelen bañarse y llevar al chico que les gusta a un tosquera, se desencantan cuando el muchacho elige a la más grande y fea.

Mariana Enríquez trabaja con elementos variados y distintos entre sí: los aljibes, el clásico juego de la copa, las pesadillas, los latidos del corazón, fanáticas de una estrella de rock y los chicos desparecidos. Los personajes dominan el ritmo y las acciones de los cuentos. Ellos ponen el cuerpo y lo viven intensamente, con los contrastes y las vacilaciones.

Mariana Enriquez también publicó la
novela "Cómo desaparecer completamente"


Del libro, se destacan el prolijo “Ni cumpleaños ni pesadillas” en el que un joven que se gana la vida firmando videos caseros se encuentra con una chica que sufre de constantes pesadillas y el cuento que da nombre al libro: allí la autora describe cómo una mujer trata de tolerar el aburrimiento en la misma cama donde duerme, sola.

Mariana Enríquez demuestra que los cuentos no están hechos para que los chicos vayan a dormir, ni tampoco constituyen historias alejadas de la realidad, sino que pone especial atención a la creación de los personajes y sus mundos. Más subjetivamente puede concebirse una idea que mantiene de su anterior libro “Cómo desaparecer completamente” y la relación, sin más, puede establecerse tomando en cuenta parámetros propios de la vida posmoderna, con cada vez más seres excluidos y desamparados.

jueves, 8 de enero de 2009

Roberto Arlt

    Fragmento de "Discurso del astrólogo", en "Los siete locos" (1929)

[...El Astrólogo] Dijo:
­ Sí, llegará un momento en que la humanidad escéptica, enloquecida por los placeres, blasfema de impotencia, se pondrá tan furiosa que será necesario matarla como a un perro rabioso...
­ ¿Qué es lo que dice?...
­ Será la poda del árbol humano... una vendimia que sólo ellos, los millonarios, con la ciencia a su servicio, podrán realizar. Los dioses, asqueados de la realidad, perdida toda ilusión en la ciencia como factor de felicidad, rodeados de esclavos tigres, provocarán cataclismos espantosos, distribuirán las pestes fulminantes... Durante algunos decenios el trabajo de los superhombres y de sus servidores se concretará a destruir al hombre de mil formas, hasta agotar el mundo casi... y sólo un resto, un pequeño resto, será aislado en algún islote, sobre el que se asentarán las bases de una nueva sociedad.
Barsut se había puesto en pie. Con el entrecejo fiero, y las manos metidas en los bolsillos del pantalón, se encogió de hombros, preguntando:
­ Pero, ¿es posible que usted crea en la realidad de esos disparates?
­ No, no son disparates, porque yo los cometería aunque fuera para divertirme.
Y continuó:
­ Desdichados hay que creerán en ellos... y eso es suficiente... Pero he aquí mi idea: esa sociedad se compondrá de dos castas, en las que habrá un intervalo... mejor dicho una diferencia intelectual de treinta siglos. La mayoría vivirá mantenida escrupulosamente en la más absoluta ignorancia, circundada de milagros apócrifos, y por lo tanto mucho más interesantes que los milagros históricos, y la minoría será la depositaria absoluta de la ciencia y del poder. De esa forma queda garantizada la felicidad de la mayoría, pues el hombre de esta casta tendrá relacion con un mundo divino, en el cual hoy no cree. La minoría administrará los placeres y los milagros para el rebaño, y la edad de oro, edad en la que los ángeles merodeaban por los caminos del crepúsculo y los dioses se dejaron ver en los claros de luna, será un hecho.

Roberto Arlt

lunes, 6 de octubre de 2008

La próxima ola

Chiquito me dice que mire. A mí mucho no me convence porque me ponen nervioso los prolegómenos de los partidos. Pero ahora, por el tablero del estadio, esta hablando Clinton. Lleva puesta la camiseta del equipo norteamericano y un gorro en la cabeza con las orejas de Mickey. Desea buena suerte a los finalistas y asegura que, para el próximo Mundial, los homosexuales serán admitidos en el team nacional con la condición de que no frecuenten los vestuarios. El público delira. Apenas desaparece Clinton de la pantalla irrumpen las porristas en la cancha. Algunas están muy buenas y saltan y bailan como locas. Ya no se pondrán detrás de los arcos, seguramente, despues de que, en el partido contra Italia, Batistuta casi le arranca la cabeza a una de ellas. Estaba sacudiendo uno de esos cosos peludos que agitan y cayó como fulminada por el pelo- tazo. La sacaron entre cuatro. Un vocero de prensa de la Casa Blanca dijo que estaba fuera de peligro, pero ayer Havelange prometió que una tribuna del nuevo estadio japonés, Hokusai Kimoto, llevara su nombre: Susan McDaniel. Ahora hay una sensacional toma del estadio enfocado desde un satelite artificial. No se ve mucho por la nubosidad del hemisferio norte, pero Nenín comenta que nunca ha visto algo asi, salvo en los noticieros del mediodía. Sin embargo, hasta ahora, nada como la cámara metida dentro de la pelota. Ya nos habían sorprendido con los enfoques desde cámaras embutidas en los postes y el travesaño, con las cámaras adosadas a los banderines del corner y con las cámaras disimuladas dentro de las bocas de riego, pero lo del partido Alemania-Grecia, con la cámara metida dentro de la pelota Adidas Sitting Bull, superó todo lo imaginable. Es cierto que el Alex, promediando el primer tiempo de ese alocado ir y venir de la visión por todo el campo. comenzó a descomponerse y tuvo que ir al baño a vomitar, pero, sin duda, tardaremos un tiempo en habituar nuestros sentidos a las nuevas posibilidades de la tecnología. Ahora el público hace la ola. Los norteamericanos, en su mayoría, lucen sombreros que simulan delfines. Otros, cachalotes. Algun pingüino. Es los que más los ha divertido del Mundial y ya se organizan, en ciudades como Detroit y Maine, concursos para ver que parcialidad hace la ola más alta o mas veloz. Se habla de organizar un Torneo de Ola que unifique a todo EEUU. Un joven de Michigan, incluso, intentó hacer surf sobre una de las olas y se estrelló contra una de las torres de iluminación. Fernando no puede con sus nervios, ha tomado una barbaridad de café y se fumó dos etiquetas de cigarrillos. Apuesta a como saldrá Basile. El Colorado asegura que saldrá normal, simplemente. Yo no diría lo mismo. Las presiones de la industria son muy grandes. En el arranque contra España, a los técnicos no se les permitía, todavía, salir del banco de suplentes. Luego alguien se dió cuenta de que, al publico norteamericano, le enfervorizaba ver a los técnicos abalanzarse sobre la línea de toque y gritarles a sus dirigidos. Ya para la segunda ronda a los técnicos se les exigía abandonar sus asientos. Y en el partido contra México Basile salió vestido de gaucho. El público enloqueció de verdad. Alfio debía simular enojarse cuando los rivales atacaban y revolear frenéticamente su facón cuando nosotros replicábamos. Pero la gente estalló en serio cuando se trabó en lucha contra el técnico azteca vestido de mariachi. Eso estuvo lindo. Alex sostiene que es todo una payasada. Pero, en definitiva, peor le fue a Parreira, el brasileño. Le llegó un fax presionándolo para que saliera vestido de rumbera, tipo Carmen Miranda. Dicen que la eliminación de Brasil le costó a Parreira que no lo contratara el Manchester United. Pero se ganó, en cambio, un suculento contrato para bailar en el Caesar's Palace de Las Vegas. Sale Argentina a la cancha. Siento un nudo en el estómago. Y hay otro detalle técnico que nos da vuelta. Ahora es una cámara oculta en la lengueta del botín zurdo de Caniggia. Parece que entraramos todos a la cancha y que fueramos muy bajitos. Vemos llegar la pelota e irse como un balazo en una visión de vértigo. La barra brava argentina, que ha llegado en el avion presidencial a ver la final, se hace oir en una de las cabeceras del estadio, la más alta, a la que apuntan siempre los bateadores. Justamente, Macaya Márquez hace un sobrevuelo melancólico sobre las estrellas del ayer, Jose Manuel Moreno, Pedernera, Alfredo Distéfano, Baby Ruth, Joe Di Maggio. La banda de música de las porristas ataca ahora con "El escondite de Hernando" en homenaje a nuestra música. Ya lo hizo con el tango "Celos" de Gades, cantado por Arnaldo André (que vive en Miami) trabajosamente, con una rosa encarnada entre los dientes. Sabemos que Valeria Lynch hará la versión de nuestro himno. "Es notable --dice Chiquito-- cómo esta gente puede programar absolutamente todo, prever hasta el último detalle, pero no puede evitar que haya cosas que siempre se le escapan. Cosas que no pueden controlar". Asentimos. Es muy cierto. Sale Irak a la cancha.



"La próxima ola", de Roberto Fontanarrosa

martes, 30 de septiembre de 2008

Mecánicos

Mi padre era muy malo al volante. No le gustaba que se lo dijera y no sé si ahora, en la serenidad del sepulcro, sabrá aceptarlo. En la ruta ponía las ruedas tan cerca de los bordes del pavimento que un día. indefectiblemente, tenía que volcar. Sucedió una tarde de 1963 cuando iba de Buenos Aires a Tandil en un Renault Gordini que fue el único coche que pudo tener en su vida. Lo había comprado a crédito y lo cuidaba tanto que estaba siempre reluciente y del motor salían arrullos de palomas. Me lo prestaba para que fuera al bosque con mi novia y creo que nunca se lo agradecí. A esa edad creemos que el mundo solo tiene obligaciones con nosotros. Y yo presumía de manejar bien, de entender de motores, cajas, distribuidores y diferenciales porque había pasado por el Industrial de Neuquén.Antes de que me fuera al servicio militar me preguntó que haría al regresar. Ni él ni yo servíamos para tener un buen empleo y le preocupaba que la plata que yo traía viniera del fútbol, que consideraba vulgar. A mi padre le gustaba la ópera aunque creo que nunca conoció el Teatro Colón. Venía de una lejana juventud antifascista que en 1930 le había tirado piedras a los esbirros del dictador Uriburu, y conservaba un costado romántico. Cuando le dije que quería seguir jugando al fútbol, lo tomó como un mal chiste. Me aconsejó que en la conscripción hiciera valer mi diploma de experto en motores para pasarla mejor. Siempre se equivocaba: fue como centro-delantero que evité las humillaciones en el regimiento. Cualquiera arregla un motor pero poca gente sabe acercarse al arco. La ambición de mi padre era que yo conociera bien los motores viejos para después inventar otros nuevos. Igual que Roberto Arlt, siempre andaba dibujando planos y haciendo cálculos. Una tarde en que me prestó el Gordini para ir al bosque me anunció que al día siguiente, aprovechando sus vacaciones, lo íbamos a desarmar por completo para poder armarlo de nuevo.Yo no le hice caso pero el se tomó el asunto en serio. En el fondo de la casa tenía un taller lleno de extrañas herramientas que iba comprando a medida que lo visitaban los viajantes de Buenos Aires. Como no podía pagarlas, los tipos entraban de prepo al taller, se llevaban las que tenía a medio pagar y de paso le dejaban otras nuevas para tenerlo siempre endeudado. Había algunas muy estrambóticas, llenas de engranajes, sinfines, manómetros y relojes, que nadie sabía para que servían.A la madrugada dejé el coche en el garaje y me tire en la cama dispuesto a dormir todo el día. Pero a las seis mi viejo ya estaba de pie y vino a golpear a la puerta de mi pieza. Mi madre no me permitía fumar y el entrenador tampoco, así que cuando me ofrecía el paquete yo sonreía y lo seguía por el pasillo poniéndome los pantalones. Caminaba delante de mí, medio maltrecho, y lo sorprendía que yo pudiera saltar un metro para peinar la pelota que bajaba del techo y meterla por la claraboya del taller.--Sos un cabeza hueca--me decía.Se reía con Buster Keaton y leía La Prensa, que le prestaba un vecino. Tal vez había envejecido antes de tiempo o quizá se enamoró de una mujer intocable en uno de esos pueblos perdidos por donde nos había arrastrado. Nunca lo sabré. Mi madre ha perdido la memoria y apenas si recuerda el día en que lo conoció, ya de grande, en las barrancas de Mar del Plata.Me miró y dijo: "Vamos a desarmar el coche. Después, cuando lo volvamos a armar, no nos tiene que sobrar ni una arandela, así aprendés". Era un día feriado, sin fútbol ni cine. Hacía un calor terrible y a mediodía el cura del barrio se presentó a comer gratis y a ver televisión. Pero antes de que llegara el cura mi padre me pidió que eligiera por donde empezar. Parecía un cirujano en calzoncillos. Sudaba a mares por la piel de un blanco lechoso que yo detestaba. Al agacharse para aflojar las ruedas del Gordini se le abría el calzoncillo y las bolsas rugosas bajaban hasta el suelo grasiento. Puso tacos de madera bajo los ejes y empezo a sacar tornillos y tuercas, bujes y rulemanes, grampas y resortes. A mí me daba bronca porque creía que nunca más iba a poder llevar a mi novia al otro lado del río y entre los árboles.Igual ataqué el motor con una caja de llaves inglesas, francesas y suecas. A mediodía, cuando el cura asomó la cabeza en el taller, ya teníamos medio coche desarmado. Los dos estábamos negros de aceite y habíamos perdido por completo el control de la operación. Mi padre había desmontado todo el tren delantero, la tapa del baúl, el parabrisas, y asomaba la cabeza por abajo del tablero de instrumentos. Atrás, yo había sacado válvulas y culatas y trataba de arrancar el maldito cigueñal. De vez en cuando mi viejo gritaba "Carajo, qué mal trabajan los franceses" y arrojaba el velocímetro sobre la mesa mientras arrancaba con furia el cable del cebador. El cura nos miraba perplejo con un vaso de vino en una mano y la botella en la otra y de pronto le preguntó a mi padre cuántas cuotas llevaba pagadas. Ahí se hizo un silencio y el otro casi se pierde los tallarines gratis:--Doce-- le contestó de mal humor mi viejo, que era devoto de cristos y apóstoles . Y con la ayuda de Dios todavía tengo que pagar otras veinticuatro.Tardamos tres días para convertir al Gordini en miles y miles de piezas diminutas y tontas desparramadas sobre la mesada y el piso. La carcasa era tan liviana que la sacamos al patio para lavarla con la manguera. La segunda tarde mi madre nos desconoció de tan sucios que estábamos y nos prohibió entrar a la casa. Dormíamos en el garaje, sobre unas bolsas, y allí nos traía de comer. Vivíamos en trance, convencidos de que un técnico diplomado en el Otto Krause y un futuro conscripto de la Patria no podían dejarse derrotar por las astucias de un ingeniero francés. Fue entonces cuando mi padre decidió comprimir el motor y aligerar la dirección para que el coche cumpliera una performance digna de su genio. Hizo un diseño en la pared y me preguntó, desafiante, si todavía pensaba que el fútbol era mas atrayente que la mecánica. Yo no me acordaba cual pieza concordaba con otra ni qué gancho entraba en qué agujero y una noche mi padre salió a buscar al cura para que con un responso lo ayudara a rehacer el embrague. Al fin, una mañana de fines de febrero el coche quedó de nuevo en pie, erguido y lustroso, más limpio que el día en que salió de la fábrica. Lo único que faltaba era la radio que el cura nos había robado en el momento del recogimiento y la oración.Le pusimos aceite nuevo, agua fresca, grasa de aviación y un bidón de nafta de noventa octanos. Hacía tiempo que mi padre había perdido los calzoncillos y se cubría las verguenzas con los restos de un mantel. Mi novia me había abandonado por los rumores que corrían en la cuadra y mi madre tuvo que lavarnos a los dos con una estopa embebida en querosene. En el suelo brillaba, redonda y solitaria, una inquietante arandela de bronce, pero igual el coche arrancó al primer impulso de llave. Mi padre estaba convencido de haberme dado una lección para toda la vida. Adujo que la arandela se había caído de una caja de herramientas y la pateo con desdén mientras se paseaba alrededor del Gordini, orgulloso como una gallo de riña. Después me guiñó un ojo, subió al coche y arrancó hacia la ruta. A la noche lo encontré en el hospital de Cañuelas, con un hombro enyesado y moretones por todas partes.--Andá--me dijo--. Presentate al regimiento como mecánico, que te salvas de los bailes y las guardias.Ese año hice mas de veinte goles sin tirar un solo penal. Por las noches leía a Italo Calvino mientras escribía los primeros cuentos. Mi viejo sabía aceptar sus errores y cuando publiqué mi primera novela, y me fue bien, se convenció de que en realidad su futuro estaba en la literatura. Enseguida escribió un cuento de suspenso titulado La luz mala, que inventó de cabo a rabo. Como Kafka, murió inédito y desconocido de los críticos. Por fortuna para el su único enemigo, grande y verdadero, había sido Perón.


Osvaldo Soriano, extraído de "Cuentos de los años felices" (1993)